martes, 1 de diciembre de 2009

Los celos matan

Elena Moreno con su hijo hace apenas unos meses. El lunes fue asesinada por su esposo Eliseo. Luego él se quitó la vida.


Los celos matan. ¿cierto o falso?...
A Eliseo Alcalá, ese sentimiento lo trastornó.
Mató a su esposa el 30 de noviembre porque le pidió el divorcio y luego él se suicidó.
La trágica escena la encontró uno de sus 4 hijos, Jhonatan de 18 años en su casa en la colonia Las Tiritas cuarta sección.
http://www.am.com.mx/Nota.aspx?ID=368747
Los familiares dicen que su mujer, Elena Moreno, sufría constantemente de maltrato psicológico. Ya estaba harta.
Parece una película de terror o mejor aún, una historia de telenovela con mucha historia qué exprimirle.
Verdad o mentira, los celos son uno de los sentimientos más tormentosos que existen, tanto para quien los siente, como para la víctima.
Hay quien dice que son equiparables con la envidia, porque tienen relación con el hecho de poseer algo: Los celos porque temes perderlo y la envidia porque simplemente no lo tienes.
Pero ¿los celos tienen solución?
Sí, aunque es difícil el proceso porque tiene que ver con autoestima, inseguridad y dicen que hasta con sucesos de la infancia.
Para Eliseo la "solución" a su sentimiento fue la muerte. Sólo él y Dios saben qué pasaba por su mente cuando cometió el crimen.
Aunque estas notas son de las más difíciles de abordar, creo que al final hay una enseñanza: Quererse y valorarse uno mismo.
Así evitaremos sensaciones tan desagradables.
Saludos =)

sábado, 21 de noviembre de 2009

La decepción, una costumbre




Los aficionados del León, no se costumbran a la derrota.

Siete años sin subir a primera y la gente sigue sufriendo los fracasos. Dicen que se sienten decepcionados.

Qué raro. También nos seguimos quejando de los políticos pero ahí estamos, sin decir nada, sin hacer nada, sólo quejándonos.

Una vez más el León volvió a perder y la gente volvió a llorar, la misma que llenó el estadio.

Cuando finalizó el encuentro había más de 50 policías haciendo una valla para evitar desmanes afuera delas oficionas del club.

Frente a ellos lloraba Francisco Javier Fuentes con un pañuelo verde amarrado en la cabeza con el escudo del equipo.

"Era mejor no entrar a la liguilla porque los jugadores no valen más que para dos cosas, para nada y para nada", dijo enojado.

Otros como Juan José Alcaraz dijo hasta lo que no.

"Si a mí me dejaran jugar yo me la partiría como un perro en la cancha pero esos mierdas están recibiendo un sueldo y no están haciendo ni madres, los defensas no hacen nada. León se merece mucho más de lo que está pasando ahorita. Me siento defraudado, he pagado pinches miles de boletos, me he formado, de qué sirve su pinche pantallita, su remodelación, mejor que nos dejen jugar en la pinche deportiva para que el equipo suba. Yo jugaría mejor, aunqueno me pagaron no sé cómo vergas le haría pero ganaríamos", dijo casi a punto de llorar.

Otros intentaron quemar las banderas pero la policía "siempre en vigilia" lo impidió.

Al final todos regresaron a su casa, no por mucho tiempo, pues en la próxima temporada estarán ahí, dando de comer a los Batarse y aumentando las ventas de cerveza.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Don Macario, el músico ambulante

El de la imagen de arriba es Macario Sánchez de 65 años, un músico ambulante.
Si los ángeles tocaran el saxofón lo harían como él.
Asegura que en "sus tiempos de juventud" fue músico de Pérez Prado, uno de los mejores artistas del mambo.
El 3 de agosto me lo topé en la zona piel, entre bosas pirata de Tous y el ruido de los camiones urbanos.
Ese día, con seguridad, don Macario utilizó como escenario la banqueta y entre un un vendedor de cintos y un teléfono público se puso a tocar "Sabor a mí".
"Me fascina la música, toco desde que tenía 15 años, mi papá tenía un grupo y tocaba las maracas y el güiro, ahorita nada más el saxofón (...) este es mi mejor amigo", relató con una sonrisa mientras cubría la boquilla del sax con un protector.
No es para menos, pues este instrumento musical lo sacó ese día de un apuro.
Es de Villagrán, y aquél 3 de agosto don Macario llegó a León ayer para mandar a hacer unas hormas, pues también es zapatero.
Se quedó sin dinero para el pasaje de vuelta a su tierra y se puso a tocar hasta juntar cien pesos, tal como le ha hecho en otras ocasiones similares cuando viaja a Salamanca, Querétaro, Ixtapa o Acapulco.
"En algunas partes sí me dejan tocar como en San Miguel de Allende, pero en otras como aquí a veces me dicen que no se puede, en el centro por la Presidencia Municipal dicen que me retire, que porque no está permitido, ando buscando un permiso", comentó.
Ayer se retiró a Villagrán no sin antes tocar "Al compás del reloj", rock and roll puro que incitaba a bailar.
Así es su vida, de un lado para otro, haciendo música.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Una noche en el Winners... y no es un hotel... es una arena.



Yo conocía la lucha libre sólo por televisión, cuando las pasaban en el canal 6.
Me gustaba tanto que agüantaba la carrilla de mis hermanas que se burlaban de mí porque me declaraba fan de la Parka y Octagón. Básicamente me inclinaba por los técnicos.
Nunca pude ir a un espectáculo en vivo. Ya cuando crecí me hice un poquito más 'nena'.
Pero hace un par de semanas reviví un poco esos viejos momentos.
Fui a la lucha AMATEUR en la arena Winners, un gimnasio en la colonia San Nicolás donde cada sábado hay enfrentamientos, algunos muy malos, otros regulares.


Pero ese día estarían Alebrije y Cuije, un par de luchadores con traje extraño color rosita que forman parte de la AAA.
Era la pelea estelar, se enfrentarían con Monster y Chuky, otro par del bando rudo que iba a ponerle el sabor al momento.
Fue una buena noche. Me divertí mucho.
No sólo porque Chuky y Cuije son un par de enanitos que le dan un plus al espectáculo.
Ahí descubrí cómo los luchadores se ponen de acuerdo si se acaba el round o contraatacan, mientras la gente les grita un "Chinga tu madre" y ellos se aplican la hurracarrana.
También supe que sin el público la lucha se reduciría a nada.
En varias ocasiones la risa me ganó y se me fue la foto del Cuije volando.




"Acércate, sin miedo", me dijo el Alebrije recargado en las cuerdas mientras yo trataba de tomar una foto y el Chuky casi me aplasta con su cabeza.
Me daban risa unas chavas que estaban en la fila de adelante, frente al ring y se apalabraban con otros luchadores de menor categoría.
Un vendedor de posters se les quedó viendo asustado y cuando se dio cuenta que todo era un juego se volteó y siguió con su "A diez, a diez".
Terminó el show y ganaron los técnicos. Ya abajo el Cuije y el Chuky se agarraron otra vez desatando el llanto de un niño de 3 años que intentaba acercarse al Cuije para tomarse una foto.


Ese sábado por la noche salí de la arena de la mano de mi novio comentando lo que había pasado. Me di cuenta que había valido la pena trabajar hasta tarde.
"Te metiste al vestidor?", me preguntó dos días después Carolina, -mi compañera y "experta" en el tema- mientras desataba una carcajada cuando le platiqué que había entrado al lugar donde hay máscaras regadas por todos lados y un olor que describirlo serìa abusar del recurso narrativo.



















martes, 17 de noviembre de 2009

La Van Azul, su casa


Durante una semana José de 21 años y Adrián de 10 adaptaron su camioneta Van azul modelo antiguo, como su casa.
Ellos junto con su papá José Carmen García de 39 años perdieron todo la noche del domingo 31 de mayo.
Su choza de cartón ubicada en el lote 24, manzana 27 de la colonia Calafias, una zona donde predominan los terrenos irregulares pero sobre todo las carencias, la consumió el fuego en cuestión de minutos, junto con la basura reciclable que recolectaban para vender y sobrevivir.
"Ya no pude recuperar nada... ahora voy a ver cómo me voy a mover, cómo caminar, porque no quedó nada", dijo don José Carmen junto a un nopal que terminó negro.

Catón y la reportera de Al Día




Ese día venía del panteón.
Era 21 de junio, día del padre y como ya es costumbre, fui a ver quién le lloraba a su jefe en la tumba o a indagar si las flores habían subido de precio.
Entre la sensación extraña que da cubrir a los que recuerdan una pérdida y pensar que las preguntas ‘llegadoras’ surtieron efecto, estaba a punto de regresar al periódico a escribir mis tres notas “de ley”, que si acaso ocuparían las planas cuatro y cinco, después de la publicidad de la Cruz Numerológica.
Pero como si se tratara del 'espíritu santo', algo iluminó mi pensamiento: recordé que Catón estaría en la Feria del Libro firmando algunos de sus libros y prácticamente cerrando el evento.
Le mandé un mensaje a mi hermana Miriam, quien se confiesa admiradora del viejito.
He de confesar que hasta ese momento no conocía a Armando Fuentes Aguirre, sólo por sus chistes fogosos publicados en Reforma, que por la crítica sintética acompañada siempre de un poema romántico llegador que hace todos los días.
Faltaban dos semanas para las elecciones y pensé que podía darme una crítica muy a su estilo, antes de la presentación de su libro "La otra historia de México II" que venía a exponer.
Aunque nada era seguro.
“Ya está aquí, anda recorriendo los pasillos”, me respondió una de las chavas del staff de la Fenal, después de que le pregunté la hora en que llegaba el Catón.
“Es una cabecita blanca”, me dijo, una vez que supo que yo no tenía ni idea de cómo era.
“Quién sabe si quiera, él dijo que no quería hablar con los medios”, agregó la chava después de que se enteró de mis intenciones.
Finalmente me decidí a buscarlo.



Caminé un pasillo, y en el segundo lo vi paseando solo con su guayabera blanca, las manos atrás y junto a él un ayudante que parecía su cargador, pues se dedicó a sostenerle todos los textos que compró en la Feria.
Con algo de nervio me acerqué sonriente y él, sin saber que era reportera, me saludó de mano y me dijo que estaba contento de visitar León.
Le planté lo de la entrevista y aceptó “con mucho gusto”, dijo.
Primero hablamos de su libro.
En dos ocasiones la entrevista se interrumpió por dos de sus fans que lo saludaron y le pidieron una foto, a lo que Catón accedió amablemente.
Comenzamos a hablar de las elecciones y en dos minutos el columnista más leído de México ya había despotricado contra los candidatos.
Le di las gracias y le pedí una foto. Todavía no podía creerlo.
Le pasé mi cámara al cargador y ahí quedó plasmada la que se convertiría en una de mis imágenes favoritas que todavía presumo en el Facebook.




Faltaban 20 minutos para que iniciara su presentación y lo seguí hasta que me aseguré de que mi información era exclusiva.
"Ya parezco su guardaespaldas", le dije bromeando, quería que supiera que mi intención no era fastidiarlo.
"Uyy, pues entonces qué guardaespaldas tan guapa", contestó sonriente mientras el cargador se sonrió también conmigo.
Se quedó un buen rato en la sección de los libros católicos, firmó algunos otros, se tomó fotos y siempre, siempre, fue humilde y sonriente con sus “nueve lectores” que se acercaron a saludarlo.



“¿Por qué Catón?”, le pregunté antes de que ingresara al salón donde daría la plática.
“Porque Catón fue un personaje romano que criticaba la política”, me respondió mientras veía la sección de niños.
Al final, compré “Sube y baja”, un libro de puros chistes suyos y en la segunda página me lo firmó con dedicatoria para mi papá. Al final, era día del padre, aunque sentí que la que había recibido el mejor regalo había sido yo.