El de la imagen de arriba es Macario Sánchez de 65 años, un músico ambulante.
Si los ángeles tocaran el saxofón lo harían como él.
Asegura que en "sus tiempos de juventud" fue músico de Pérez Prado, uno de los mejores artistas del mambo.
El 3 de agosto me lo topé en la zona piel, entre bosas pirata de Tous y el ruido de los camiones urbanos.
Ese día, con seguridad, don Macario utilizó como escenario la banqueta y entre un un vendedor de cintos y un teléfono público se puso a tocar "Sabor a mí".
"Me fascina la música, toco desde que tenía 15 años, mi papá tenía un grupo y tocaba las maracas y el güiro, ahorita nada más el saxofón (...) este es mi mejor amigo", relató con una sonrisa mientras cubría la boquilla del sax con un protector.
No es para menos, pues este instrumento musical lo sacó ese día de un apuro.
Es de Villagrán, y aquél 3 de agosto don Macario llegó a León ayer para mandar a hacer unas hormas, pues también es zapatero.
Se quedó sin dinero para el pasaje de vuelta a su tierra y se puso a tocar hasta juntar cien pesos, tal como le ha hecho en otras ocasiones similares cuando viaja a Salamanca, Querétaro, Ixtapa o Acapulco.
"En algunas partes sí me dejan tocar como en San Miguel de Allende, pero en otras como aquí a veces me dicen que no se puede, en el centro por la Presidencia Municipal dicen que me retire, que porque no está permitido, ando buscando un permiso", comentó.
Ayer se retiró a Villagrán no sin antes tocar "Al compás del reloj", rock and roll puro que incitaba a bailar.
Así es su vida, de un lado para otro, haciendo música.
CARTAGENA
Hace 16 años
Chica Mimi!! siempre tus notas me han gustado mucho, tan humanas, urbanas y sinceras... si me dices de alguien negándole una entrevista a tu sonrisa, lo veo casi imposible...
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